viernes, 26 de noviembre de 2010

Psicopatías cotidianas II: Asimetrifobia


Otra vez una noche especial, y ya estás harta. Te quedarías en casa, pero es que, de estar en casa, estás más que harta. Hay que arreglarse, es lo que hay, pero no tienes muchas esperanzas. Las ojeras te llegan al ombligo y odias toda tu ropa: te queda estrecha, te queda corta, te queda fea. Te has levantado con el pelo fatal, pero hay que hacerlo. Ponte una copa. Saca el maquillaje. Mientras hay vida, hay esperanza. Tu madre era una hippie y no te enseñó a maquillarte. Tampoco estás segura de que esa tarea forme parte de las obligaciones maternales. No. Tú sólo sabes que no te enseñaron, ni tu madre (porque era hippie) ni tus amigas (porque no tenías). Ni siquiera pudiste ponerte como un cromo con las pinturas de mamá a los ocho años porque, insisto, tu madre era hippie, de eso no gastaba.
HAs tenido que espabilarte sola, como en tantas otras cosas. Los labios los controlas, más o menos. El problema son los ojos. Tú querrías una raya perfecta, con rabillo Nouvelle Vague. Ojos de mujer fatal, de Belle de Jour, de Anna Karina ¿y quién no?
Atacas el ojo izquierdo, sacas el pincel y escurres el exceso de tinta. Tiras del párpado con el índice derecho y, con decisión trazas la línea perfecta: desde el lagrimal finísima ensanchándose gradualmente a medida que se aproxima al rabillo, apuntando hacia arriba con la inclinación ideal¿Y ahora qué? Te miras de perfil y te harías una foto, pero tienes prisa y aún te falta lo peor. Todo el mundo sabe que el ojo derecho es mucho más difícil. Tu mano izquierda está hecha de mantequila, está hecha de plomo, más que una mano es un codo sin pulso, sin gracia... Si no consigues igualar la hazaña, no habrá servido para nada. Demasiada presión. Empiezas a temblar y eso es la mar de contraproducente. Tranquila, te dices, no es más que un ojo. Y te sientes idiota. ¿No es más que un ojo? ¿Qué tipo de ánimos son esos? Un ojo, dios mío, un ojo. En momentos como este desearías ser un cíclope. La de problemas que se debe ahorrar Leela. Ahora te entra la risa. Genial, igual el gin-tonic iba un poco cargado.
Mira, ¿sabes qué? déjalo correr. Tampoco te apetecía tanto salir, con el frío que hace fuera. Hoy dan "Mujeres Ricas", acuérdata. Mmmm. Pijama, sofá. Sí,sí. Será lo mejor, además, así no gastas.
Antes de llenarte la cara de Nivea para desmaquillarte, echas un último vistazo a tu perfil izquierdo y Anna Karina te guiña el ojo. Suspirito.

5 comentarios:

  1. esto promete...vamos a ver cómo sigue...

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  2. Genial. Espero con ansias el capitulo sobre la elección de la ropa interior.

    P.D: Pariendo cosas así, es una puta pena que no actualizes más a menudo.

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  3. P.D.p.d: Por cierto, te añado a link fijo en mi otro blog para tener cerca material que plagiarte.

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  4. Plagie cuanto guste, Sr. X, que es usted un majo. El tema de la elección de la ropa interior es interesante, pero ha sido tratado hasta la extenuación por los anuncios de productos para la higiene femenina.
    http://www.youtube.com/watch?v=WSCgczdC5jU

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  5. No es lo mismo. Yo esperaba que su relato sobre la ropa interior terminara igual que este. Desechando, y por tanto, quitandose, toda elección previa.

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